Robert Desnos: del surrealismo a los campos de concentración
Robert Desnos es un poeta en el que podemos encontrar gran claridad en algunos de sus versos, mientras que en otros utiliza imágenes oscuras las cuales no demeritan su obra, sino que al contrario, la engrandecen. No es extraño que en su obra poética nos encontremos con uno de los poetas franceses más representativos de la primera mitad del siglo XX. Escribió poemas de amor al enamorarse de una actriz, entró al grupo de los surrealistas y murió en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Aquí lo recordamos con una biografía y algunos de sus poemas.
Poeta, periodista y cineasta francés, nacido en París en 1900, y fallecido en el campo de concentración de Terezin (Checoslovaquia) en 1945. Por el conjunto de su producción poética, que partió desde el surrealismo y la escritura automática para evolucionar hacia unas formas de corte clásico, está considerado como una de los grandes renovadores de la lírica francesa contemporánea y, sin duda, uno de los poetas mayores del siglo XX.
Irrumpió en el panorama literario francés a los diecinueve años de edad, cuando dio a la imprenta su primer poemario, titulado Prospectus (1919), opera prima que, anclada en los postulados dadaístas y bajo la clara influencia de Apollinaire, mostraba el buen hacer de un joven poeta que, desde el principio, se presentaba como un gran dominador del ritmo y de la forma. Sin embargo, su nombre no empezó a sonar con fuerza en los cenáculos literarios franceses (a la sazón, dominados por el surrealismo) hasta su regreso del servicio militar, cuando Robert Desnos comenzó a publicar sus primeras composiciones en la revista Littérature. Fue entonces cuando empezó a descollar por su extraordinaria capacidad simbiótica, versada en combinar, desde la escritura automática y los relatos oníricos, los temas y motivos más sugerentes de la antigüedad (como los de la mitología clásica) con otros ingredientes rigurosamente novedosos (como las técnicas y los personajes de los dibujos animados).
Interesado en la experimentación onírica propuesta por René Crevel (la inducción del sueño por hipnosis) y, en general, en los postulados estéticos de Marcel Duchamp (a quien consideraba su guía y mentor durante los primeros pasos de su andadura creativa), enseguida descolló como uno de los “durmientes” más inspirados, sobre todo cuando centró sus ensayos experimentales en la figura de la paronomasia (así, verbigracia, en su famosa obra titulada “Rose Sélavy”, escrita entre 1922 y 1923). Así, pronto se convirtió Desnos en uno de los mejores exponentes de la estética surrealista, y uno de sus poemas (el titulado “A la misteriosa”) se constituyó en modelo y paradigma del tratamiento de la imagen poética propuesto por esta corriente.
Por aquellos años, Robert Desnos pasó del cultivo del relato onírico a ampliar el alcance de su prosa con algunas obras como Duelo por duelo (1924) y La libertad o el amor (1927), en las que la prosa poética se pone al servicio del dictado psíquico procedente del mundo de los sueños. No obstante, en la última obra citada puede apreciarse ya un cierto alejamiento del surrealismo -manifiesto en una clara exaltación del cubismo- que preludia el rechazo que Desnos iba a empezar a mostrar hacia aquella estética a partir de los años treinta.
En efecto, aunque en 1930 recogió en una recopilación poética, titulada Corps et biens (Cuerpos y bienes), todas sus composiciones del período anterior, al mismo tiempo se dejó llevar por su talante individualista y libertario para escapar de los férreos dictados proclamados por los grandes santones del surrealismo y, no contento con ello, para llegar a encabezar un manifiesto colectivo publicado contra André Breton. A partir de entonces, dejó durante algún tiempo el cultivo tradicional de la literatura para acercarse al mundo del cine (en el que ya había entrado en 1927, en calidad de productor -junto con el fotógrafo estadounidense Man Ray- de la película L’etoile de mer) y del periodismo (sobre todo, el radiofónico, para el que escribió algunos poemas como “La endecha de los fantasmas”, de 1933). Publicó entonces numerosos artículos y trabajos centrados en el cine, textos que le llevaron a convertirse en una de las grandes autoridades de esta disciplina artística entre los intelectuales de su tiempo. En 1966, la revista Cinéma reunió en una misma publicación todos los escritos dedicados por Robert Desnos al Séptimo Arte.
A mediados de la década de los años treinta, el poeta parisino se implicó directamente en la lucha contra los movimientos fascistas que se habían implantado en diferentes zonas del continente europeo. Militó primero en el Frente Popular Antifascista (militancia que quedó plasmada en Las puertas batientes, de 1936), y posteriormente en la Resistencia francesa contra el dominio nazi, que le inspiró un nuevo tono poético manifiesto en Le veilleur du Pont-au-Change (1944) y Choix de poèmes (1946). Unos años antes había vuelto a los anaqueles de las librerías con un novedoso poemario, Fortunes (1942), en el que, desde un clasicismo formal extremo, desdeñaba las exageraciones vanguardistas comparándolas con los balbuceos propios de cualquier proceso de aprendizaje, teoría que salía a relucir constantemente en sus conversaciones con Éluard: “Creo cada vez más que la escritura y el lenguaje automáticos no son más que los estados elementales de la iniciación poética”. Por aquellos años, su referente estético más inmediato estaba en el estilo de Louis-Ferdinand Céline.
Movilizado desde 1939, durante la mencionada ocupación nazi escribió bajo distintos pseudónimos en las revistas clandestinas de su amigo Paul Éluard (Europa y El honor de los poetas), y se sirvió del argot usado entre los miembros secretos de la Resistencia para componer algunas piezas en las que tomaba parte en contra del régimen colaboracionista de Vichy. En 1944 fue hecho prisionero y deportado al campo de concentración de Terezin, en Checoslovaquia, donde perdió la vida un día antes de que las tropas norteamericanas llegaran al recinto y dieran libertad a todos los apresados.
Al margen de la veta surrealista ya aludida a la hora de hacer referencia a sus primeros escritos, el resto de la producción poética de Robert Desnos se caracteriza por recuperar, por un lado, ese filón modernista que dejara abierto Guillaume Apollinaire; y, por otro lado, por la presencia de grandes dosis de humor, frescura e imaginación que vienen a poner un contrapunto de esperanza dentro del desasosiego causado por las miserias de la condición humana y las tragedias derivadas de la confrontación bélica.
Poesía
A la misteriosa ( 1926 )
Tanto he soñado contigo que pierdes tu realidad.
¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo
y besar sobre esa boca
el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto he soñado contigo,
que mis brazos habituados a cruzarse
sobre mi pecho, abrazan tu sombra,
y tal vez ya no sepan adaptarse
al contorno de tu cuerpo.
Tanto he soñado contigo,
que seguramente ya no podré despertar.
Duermo de pie,
con mi pobre cuerpo ofrecido
a todas las apariencias
de la vida y del amor, y tú, eres la única
que cuenta ahora para mí.
Más difícil me resultará tocar tu frente
y tus labios, que los primeros labios
y la primera frente que encuentre.
Y frente a la existencia real
de aquello que me obsesiona
desde hace días y años
seguramente me transformaré en sombra.
Tanto he soñado contigo,
tanto he hablado y caminado, que me tendí al lado
de tu sombra y de tu fantasma,
y por lo tanto,
ya no me queda sino ser fantasma
entre los fantasmas y cien veces más sombra
que la sombra que siempre pasea alegremente
por el cuadrante solar de tu vida.
Versión de Francisco de la Huerta
Cuento de hadas
Había una vez (y fueron tantas veces)
un hombre que adoraba a una mujer.
Había una vez (la vez fue muchas veces)
que una mujer a un hombre idolatraba.
Había una vez (lo fue muchas más veces)
una mujer y un hombre que no amaban
o aquel o aquella que los adoraban.
Había una vez (tal vez sólo una vez)
una mujer y un hombre que se amaban.
Versión de Germán Zuluaga Uribe
Es de noche
Te irás cuando quieras
El lecho se ciñe y se afloja con las delicias igual que un corsé
de terciopelo negro
Y el insecto resplandeciente se posa sobra la almohada
Para estallar y entonces reunirse con lo oscuro
El oleaje llega martillando y se calla
Samoa la bella duerme entre algodones
Conejar ¿qué haces con las banderas? las arrastras por el fango
A la buena de Dios y en lo profundo de todo fango
El naufragio se acentúa bajo los párpados
Relato y describo el sueño
Recojo los envases de la noche y los ordeno sobre el estante
El ramaje del pájaro de madera se confunde con la irrupción
de los tapones en forma de mirada
Nada de volver allí nada de morir allí la alegría desborda
Un invitado de más a la mesa redonda en el claro verde esmeralda
del bosque con yelmos resonantes cerca de un
montón de espadas y armaduras abolladas
Nervio a modo de amorosa lámpara apagada al fin del día
Yo duermo
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Fuente:
Biografía: http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=desnos-robert
















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