Difusión Cultural

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Mientras no había arte vivíamos en las cavernas: Roberto Corella

1 noviembre, 2015

Roberto Corella

Por Melissa López

 

El 29 de octubre se presentó en la Feria del Libro de Hermosillo 2015, el libro Roberto Corella, dramaturgo sonorense. Lo acompañó Enrique Mijares quien habló sobre las características de estas obras y compartió el prólogo. El libro está compuesto por obras inéditas, algunas escritas desde hace ya varios años y otras hechas exclusivamente para ser publicadas en ese tomo.

 

¿En qué situación ve que se encuentra el teatro de la región?

La provincia en general y muy en particular de esta región del noroeste empezamos un poco más tarde en el mundo de la creación dramática, sin embargo creo que hoy en día hay un movimiento muy importante. La dramaturgia ha crecido enormemente en los últimos 20 años, la cuestión de dirección escénica y actuación gracias a la Universidad de Sonora, en verdad ha creado un movimiento de jóvenes muy interesante, ellos hacen propuestas activas acordes a ellos mismos y plasman su visión del mundo. Me parece que el teatro en Sonora está viviendo un buen momento.

 

¿Qué consejo les daría a los nuevos grupos independientes de teatro?

El consejo más importante es: no cansarnos, hay que ser pacientes. Vivir de esta profesión es sumamente complicado.

 

¿Cuál es su estímulo al escribir?

Más que nada sigo considerando que el arte es una punta de lanza, es lo que ha logrado la evolución de la humanidad, mientras no había arte vivíamos en las cavernas. Conocimos la filosofía y a partir de ahí empezamos a crecer y desarrollar el pensamiento, a entender que pensar es una profesión. Hay muchas cosas que a mí me quitan el sueño, no quiero quedarme con ellas y tampoco desahogarme en una borrachera, yo creo que es importante buscar una manifestación estética a esos mundos que giran alrededor de tu propio mundo.

 

Al terminar de escribir una obra, ¿cómo es su método de revisión o autocrítica?

Cuando considero que terminé de escribir, dejo descansar una semana o quince días el texto, después lo retomo con frialdad. Si mi texto tiene que ser modificado o volver a escribirlo, no tengo piedad.

 

¿Cuál obra es la que más se ha demorado en escribir?

Cada obra ha tenido su particularidad, pero hay dos que me han llevado más tiempo. Rastrojos, parte de un acontecimiento brutal y terrible que pasó en un pueblito cercano a Huatabampo hace 65 años. Investigué sobre el acontecimiento y ya que me interesó no quise dejarlo ahí. Me llevó mucho tiempo leer e investigar, escribirla ya no me llevo tanto tiempo pero en ese texto se me fue un año.

El otro texto que también me llevó un año fue Testimonial (con V de vergüenza). Es una obra sobre la expulsión de los Chinos en 1931 de aquí de Sonora. De las obras que más me han dolido o las que me han dejado sin aliento al estar escribiendo son: Testimonial (con V de vergüenza) y Monalisa.

 

¿Existe algún tema que jamás quiera tocar para alguna obra?

No me ha pasado, pero sí sé que no quiero escribir boberías. Si algún día lo hago me traicionaría a mí mismo y sería solamente por una situación económica. Aunque a mí todos los temas me competen como humano.

 

¿Cuál es su propósito al escribir sobre problemas sociales?

Es un acto reflexivo sobre situaciones que nos afectan de manera determinante, mi motivación es esa. Si yo logro que una o dos personas al ver o leer mis obras cambien su manera de ver al mundo estoy haciendo mi parte.

 

Dramaturgia: ¿para ser leída o ser llevada a escena?

Para ambas, lo ideal de la dramaturgia es llevarla a la escena, el teatro generalmente se escribe para ser llevado a la escena pero cada vez más el teatro se escribe para ser leído, es un poco difícil leerlo con tantos cambios que se le han hecho pero igual el público arma su mundo dentro de su mente al leer una escena.

 

¿Cómo es el mundo interno de Roberto Corella?

Es toda una convulsión, puedo pasarme un buen tiempo en esa ‘’felicidad laxa’’, me gusta mucho sembrar, leer, caminar. Puedo estar en un café con amigos y de repente un tema empieza a moverme, a revolotearme por una frase que escuché, algo que leí o que quizá soñé. Entonces comienzo a documentarme, ahí es cuando vuelve la convulsión o este mundo revolucionado y lo paro hasta que termina, mientras estoy en esta etapa difícilmente dejo de pensar en eso y si hablo contigo hablaré solo de ese tema porque no me interesa otra por ese tiempo. Fácil son unos dos meses en los que me encapsulo.

Es un mundo de muchas sensaciones encontradas, porque me duele que seamos como somos, me duele que no hayamos podido, ni nuestros antepasados, encontrar ese mundo de equilibrio, ese donde podamos todos estar en verdad bien y contentos.

Por eso el arte, yo lo he dicho en broma pero no es broma, el arte no es para la gente feliz. La gente feliz no necesita del arte, lo que pasa es que la gente feliz no existe, pero si las hubiera no necesitaría del arte, porque en él se buscan respuestas y el feliz no se hace preguntas.

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