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El hombre más triste que trabaja en la fábrica de colores.

24 mayo, 2016

13124619_10153964182707559_570009101439394305_nHans Christian Andersen Now. For those who also keep their Young Werther Club’s member card.

-Blog-

Por @barbariana**

El hombre más triste que trabaja en la fábrica de colores tiene una oficina para él solo. Ahí, medio desinflados, hay tres globos pegados a las pared.

El rojo es por su cumpleaños.
El amarillo, también.
El verde es por otras razones; de las oscuras,las inconfesables.

Debajo del hombre más triste que trabaja en una fábrica de colores, se amasan toneladas de plastilina todos los días. Montones de plastilina rosa como la vesícula que le sacaron el año pasado; blanca como las minas de sal a muchos kilómetros de ahí; toneladas amarillas como su bola de boliche preferida.

Debajo del hombre más triste que trabaja en la fábrica de colores se gestan:
Futuros dinosaurios, esculturas potenciales realizadas por los próximos niños prodigio; aviones que habrán de chocar.
El próximo gran Big Bang, el universo y toda su masa.
Es comprensible:
todo está hecho de polvo de estrellas, incluso el hombre más triste que trabaja en la fábrica de colores.

Debajo del hombre más triste que trabaja en la fábrica de colores hay una producción de mil crayones color marrón por día. Mil crayones que serán descartados por miles de niños que detestan el color marrón.
El color marrón es el más complicado de producir y el que menos entusiasmo causa al abrir la caja de crayones.
Está probado.
Comprobado.
Hay estudios.
Y sin embargo:
hay una producción de mil crayones color marrón por día.

El hombre más triste que trabaja en la fábrica de colores sabe que una caja de colores promedio puede durar hasta un año y que el niño promedio pierde una caja de colores en dos meses.
Cuando se encuentra una caja de colores promedio y un niño promedio, comienza una batalla de titanes promedio.
Cuando se encuentra un niño extraordinario y una caja de colores promedio, puede suceder una masacre; lápices perdidos en batalla, prisioneros de guerra en otros estuches.

El hombre más triste que trabaja en una fábrica de colores lanzará una campaña publicitaria. El objetivo es distraer a los niños promedio.Reducir su capacidad de atención en un treinta por ciento.
Lograr que pierdan sus colores antes de lo previsto.

Debajo del hombre más triste que trabaja en la fábrica de colores se producen:
crayones rosas como las pastillas que se toma para los nervios, blancos como las pastillas que toma para el estómago y amarillos como las que toma para la cabeza.

El hombre más triste que trabaja en una fábrica de colores sabe lo que es ponerse rojo de ira cuando bajan las ventas, verde de envidia por el asenso de alguien más; morado cuando se ahoga con sus palabras, rojo violeta de tristeza y azul cadete cuando quiere ser disciplinado.

El hombre más triste que trabaja en una fábrica de colores podría participar en un programa de concursos.
“¿De qué están hechos los crayones?”
¡Plim!
“Parafina y pigmentos.”
“¿A qué temperatura se funde la cera?”
¡Plim!
“62° Centígrados.”
“¿Qué más contiene un crayón?”
¡Plim!
“Polvos secretos.”

El hombre más triste que trabaja en una fábrica de colores guarda todas las puntillas que se rompen en una caja fuerte.
Está convencido que en el futuro valdrán miles más de dolores que le aseguran su futuro como el hombre más triste que trabaja en una fábrica de colores.

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