Difusión Cultural

Cambiar fondo

Algunas ideas sobre la Feria del Libro Hermosillo

31 octubre, 2015

Por René Córdova (rrenecordova@gmail.com)

 

La Feria del Libro de Hermosillo (FLH) surgió con una pretensión estatal que no ha podido cumplir ni antes ni ahora, centrada en autores y lectores de literatura con una tensión entre la escasez regional y la ambivalente admiración de lo nacional, ignorando o marginando prácticas y publicaciones sobre historia, ciencias sociales y naturales e incluso periodismo.

El formato de la FLH viene de una época donde el mercado del libro y la literatura estaba dominado por las librerías y el libro de papel y no se ha adaptado a las nuevas realidades y formatos, a los que no reconoce siquiera como prácticas de lectura (blogs, twitter, youtube, etc).

La FLH mezcla las actividades para adultos con las dirigidas a niños y jóvenes confundiendo la promoción de la lectura con la animación cultural sin identificar ni identificarse con un público preciso, lo que lleva a los asistentes a preguntarse con desazón si deberían estar allí.

A la FLH como a muchos otros programas y actividades culturales les hace falta actualizar o revisar sus objetivos y sus metas desde una perspectiva de cambio social, y no solo desde el recuento de actividades, libros vendidos y visitantes. Si no está claro a dónde llegar es muy difícil avanzar y establecer prioridades en el uso de los recursos públicos.

Las opciones parecen ser limitadas y aparentemente obvias pero requieren un cambio de visión y una planeación por lo menos de mediano plazo y afectar algunos intereses. Para que la FLH sirva a los lectores, escritores y editores regionales lo primero es especializar su oferta y generar una demanda entre el público sonorense.

Feria del Libro Hermosillo

 

La FLH debería ser el punto de contacto para la organización de otras ferias del libro en el Estado, donde los organizadores locales puedan hacer contactos con las editoriales, los escritores, los animadores, los promotores de la lectura y hasta con las librerías.

La FLH puede convertirse en una feria binacional que incluya a editores y escritores de ambos lados de la frontera. Hasta la fecha no hay un evento de este tipo de este lado ni del otro, y las literaturas regionales se ven marginalizadas o ignoradas en sus respectivos eventos nacionales.

Si lo binacional parece muy arriesgado y difícil podría ser entonces una feria regional para los estados que conforman en Fondo Regional para la Cultura y las Artes del Noroeste y así podríamos ver y comprar los libros que publican amigos y colegas en La Paz, Tijuana, Culiacán y otras esquinas del mundo semejantes a la nuestra.

Los lectores infantiles y juveniles requieren una oferta especializada, celebrar una feria especializada aunque fuera más pequeña permitiría extender y aumentar las actividades y programas para este público en un horario donde los padres puedan acompañar a sus retoños, no se trata de excluirlos de la feria “para adultos”, sino de además ofrecerles un espacio específico.

Hace falta fortalecer a los editores regionales y mejorar sus capacidades de producción y comercialización, y subir el nivel de interacción de los escritores locales con los editores nacionales como un eje de la política pública para la literatura.

Los nuevos medios y la edición digital deben ser asumidos sin miedo al “qué dirán” las buenas conciencias de los memes, los youtubers y la inmoralidad rampante en twitter. La irreverencia y la innovación deben ser impulsadas, no contenidas ni ignoradas.

Los juegos de video son el formato para la creación literaria interactiva, incluirlos en la feria sería un gran acierto que podría darle proyección regional y nacional.

La edición digital forma ya parte del presente y su espacio se ampliará en el futuro, habría que impulsarla con talleres sobre edición, distribución, comercialización y manejo de derechos autorales para autores y editores locales, incluyendo las licencias gratuitas o semigratuitas como copyleft y Creative Commons.

Una especie de nostalgia populista propugnan por el regreso de la feria a las plazas abiertas, lo que sería un retroceso para la comodidad y seguridad de vendedores y asistentes. La memoria selectiva hace que quienes propugnan esto olviden los solazos y la variabilidad del clima hermosillense, las dificultades de acceso y la escasez de áreas verdes que padecemos en una ciudad donde necesitamos más plazas para caminar.

El espacio podría acondicionarse más dignamente con clima, techo, iluminación pero las facilidades de acceso a estacionamiento, transporte público y puestos de alimentos se combinan en muy pocos espacios.

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